Rusia, Bielorrusia, Kazajistán o Transnistria se blindan ante las revoluciones de color, la guerra híbrida que EEUU intenta retomar para obligar a Moscú a salir de Ucrania

El pasado 4 de marzo Rusia aprobaba una serie de medidas que castigan con hasta 15 años de cárcel cualquier afirmación sobre acciones rusas en Ucrania que califique el Kremlin como falsa. Sanciona tanto la “desinformación” como el apoyo a las sanciones internacionales contra Rusia por su ofensiva sobre Ucrania. Además, Moscú también bloqueó el acceso de sus ciudadanos a varios medios occidentales, entre ellos la británica BBC, la alemana Deutsche Welle, Twitter o Facebook. Las medidas sobre el acceso a la información del pueblo ruso irían aumentando conforme ha evolucionado la guerra.

El 27 de abril, los diputados de la cámara de representantes de Bielorrusia aprobaron castigar hasta con la pena de muerte los «intentos de actos de terrorismo» en el país. La definición de «intentos de actos de terrorismo» engloba todo acto de sabotaje como los sufridos en Rusia o Transnistria, pero también la promoción de ideas «revolucionarias» llegadas desde occidente. Pero casualmente más países de la órbita rusa han ido aprobando leyes similares en los últimos días. Se presume que el Kremlin ha dado orden a sus aliados, de que se preparen para intentos «serios» de establecer «nuevas revoluciones de color aprovechando el foco de Ucrania».

¿Qué son las denominadas revoluciones de color?

Revoluciones de colores es el nombre colectivo que han recibido una serie de movilizaciones políticas en el espacio exsoviético llevadas a cabo contra líderes considerados autoritarios por occidente y cercanos a Rusia. En ellas, los manifestantes suelen adoptar como símbolo un color específico que da nombre a su movilización. Este fenómeno surgido en Europa Oriental, trasladado de una manera u otra, a todo el mundo. Apoyado supuestamente desde el extranjero, tiene un marcado discurso prooccidental.

El triunfo de cada uno de estos movimientos ha sido variado, pero su eco se ha hecho sentir en todo el espacio exsoviético, donde dirigentes como Vladímir Putin en Rusia o Alexander Lukashenko en Bielorrusia han, tomado medidas preventivas para impedir su extensión. Según los dirigentes prorrusos, EEUU y sus aliados occidentales, destacando los anglosajones, serían los instigadores de estos movimientos.

Imágenes de la Revolución naranja en Kiev en 2004.

La guerra híbrida a través de las revoluciones de color

La Guerra híbrida hace referencia a la utilización de toda clase de medios y procedimientos para lograr un daño a un rival con un objetivo premeditado. La insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales, guerra cibernética, noticias falsas, diplomacia, guerra jurídica o la intervención electoral del extranjero. Su objetivo es desestabilizar un estado funcional y provocar una polarización de su sociedad y la clave, el agresor puede evitar que le atribuyan el ataque.

El objetivo del uso de las revoluciones de color como acción de guerra híbrida busca, a través de estos movimientos, propiciar cambios en estos países, tradicionalmente parte de la zona de influencia de la actual Rusia, herencia de la Unión Soviética, para que pasen a formar parte del bloque occidental (formado por los países de la OTAN y aliados), como ha sucedido en algunos de estos casos. Sin embargo, los que apoyan dichos movimientos los presentan como puramente autóctonos o incluso nacionalistas, pero sus detractores los acusan de estar manipulados y maximizan la importancia de los agentes externos.

¿Cómo se llevan a cabo la injerencia en las revoluciones de color?

La organización de revueltas suele a aplicarse a través de grupos criminales subcontratados por los gobiernos. Estos grupos de personas suelen ser mercenarios, paramilitares o ejércitos privados. Todos tienen en común la formación militar y de supervivencia. Una vez que son contratados, principalmente por gobiernos, son enviados a la zona de conflicto. Allí su objetivo es generar tensión y provocar enfrentamiento, por ejemplo disparando en medio de las manifestaciones y matando a un grupo reducido de manifestantes. Esto tiene el objetivo de provocar una serie de que los manifestantes suban la violencia de las protestas, las fuerzas de seguridad pierdan la legitimidad y finalmente que estalle un conflicto. A mucha gente, esta operativa le recordará a la «Brisa Bolivariana».

Protestas de octubre de 2000 en Yugoslavia, Revolución de las Rosas y Revolución naranja

Las Protestas de octubre de 2000 en Yugoslavia fueron una serie de sucesos que acontecieron en el año 2000 en la República Federal de Yugoslavia, a raíz de las elecciones presidenciales, y que finalizaron con la caída del régimen de Slobodan Milošević, el 5 de octubre de ese año. El gobierno de Milošević, prorruso, ha sido descrito por observadores como autoritario o autocrático, así como cleptocrático, con numerosas acusaciones de fraude electoral , asesinatos políticos, represión de la libertad de prensa.

El derrocamiento de Milošević se informó como una revolución espontánea. Sin embargo, había habido una batalla de un año que involucró a miles de serbios en una estrategia para despojar al líder de su legitimidad, poner a sus fuerzas de seguridad en su contra y obligarlo a convocar elecciones, que no reconocería el resultado. Lo que provoca una insurrección en toda Yugoslavia, con su foco más importante en Belgrado, donde más de medio millón de manifestantes toma la capital y varios de sus centros de poder, entre ellos el parlamento.

Imagen de las manifestaciones en Kazajistán en 2022.

Revolución de las Rosas

La Revolución de las Rosas fue un cambio de poder pro occidental que ocurrió en Georgia en noviembre de 2003. La revolución comenzó con protestas masivas por las controvertidas elecciones parlamentarias del país y terminó con la renuncia del presidente de aquel entonces, Eduard Shevardnadze, que marcó el final del liderazgo soviético en el país liderado por Mijeíl Saakashvili. ​ Después de la Revolución de las Rosas, Georgia siguió una política exterior prooccidental y puso la integración europea y euro-atlántica como su máxima prioridad. Este cambio de trayectoria contribuyó a la tensión del gobierno georgiano con Rusia, que continúan hasta hoy.

Revolución naranja

La Revolución Naranja consistió en una serie de protestas y acontecimientos políticos que tuvieron lugar en Ucrania desde finales de noviembre de 2004 hasta enero de 2005. Estas protestas ocurrieron en el contexto de las elecciones presidenciales, en las que hubo fuertes acusaciones de corrupción, intimidación de votantes y fraude electoral directo. Kiev, la capital ucraniana, fue el punto focal de la campaña del movimiento de resistencia civil en el que participaron miles de manifestantes diariamente.​ A nivel nacional, la «revolución» se caracterizó por una serie de actos de desobediencia civil y huelgas generalizadas organizadas por el movimiento de oposición.

Las protestas fueron incentivadas por los informes de diversos observadores nacionales y extranjeros, así como por la percepción por la oposición de que las autoridades amañaron los resultados de la votación del 21 de noviembre de 2004 entre los candidatos Víktor Yúshchenko y Víktor Yanukóvich a favor de este último. Las protestas nacionales se llevaron a cabo después de que se anularan los resultados de la contienda original, y el Tribunal Supremo de Ucrania ordenó convocar nuevas elecciones para el 26 de diciembre de 2004. Bajo un intenso escrutinio por parte de observadores domésticos e internacionales, la segunda contienda se declaró «libre y justa».

Los resultados finales revelaron una clara victoria para Yúschenko, que recibió un 52 % de los votos, comparado con un 44 % de Víktor Yanukóvich. Yúshchenko fue declarado como el ganador oficial con su inauguración el 23 de enero de 2005 en Kiev, con lo que se dio fin a la Revolución Naranja. En 2010, Víktor Yanukóvich se convirtió en el sucesor de Yúshchenko como presidente de Ucrania, después de que la Comisión Central Electoral y observadores internacionales declararan que la elección presidencial se desarrolló de manera justa.

Las revoluciones de color 2.0: Euromaidan, Bielorrusia y Kazajistán

Euromaidán

Hasta 2014 Víktor Yanukóvich gobernaba en Ucrania. Se presume que Vladímir Putin buscaba acercar a Ucrania a la órbita de sus aliados mediante negociaciones privadas con el presidente ucraniano. Yanukóvich, pro ruso, promulgo una serie de leyes que alejaban a Ucrania de la Unión Europea y la acercaban a Rusia. Esto provocó movilizaciones en gran parte de Ucrania, denominadas Euromaidan. Estas movilizaciones europeístas y nacionalistas consiguieron derrocar al presidente prorruso, Yanukóvich. Se presume que estas movilizaciones fueron instigadas y ayudadas por fuerzas extranjeras dentro de una acción de guerra híbrida, ya que seguían parámetros similares a las Protestas de octubre de 2000 en Yugoslavia, Revolución de las Rosas y Revolución naranja.

Las similitudes de las protestas del Euromaidan, con Las protestas en Bielorrusia de 2021 y las de Kazajistán en 2022 puede ser una pista de como EEUU genera revueltas en los países afines a sus rivales. Kazajistán y Bielorrusia comparten historia como ex repúblicas socialistas, gobiernos dictatoriales y acercamiento de sus gobernantes a Rusia. Estos países sufrieron una serie de revueltas, pueden hacer pensar en una «mano extranjera» que buscara desestabilizar estos países para dañar a Rusia.

Imágenes de las protestas en Bielorrusia en 2021.

Bielorrusia, la revolución de las zapatillas

Las protestas en Bielorrusia, que algunos medios denominan «revolución de las zapatillas», ​ fueron una serie de protestas callejeras en 2020 y 2021 contra el Gobierno de Aleksandr Lukashenko, el presidente de Bielorrusia. Las manifestaciones, que formaron parte del movimiento democrático bielorruso, se produjeron en el período previo, durante y después de las elecciones presidenciales bielorrusas de 2020, en las que Lukashenko buscaba un sexto mandato en el cargo. Moscú emitió un comunicado el 19 de agosto de 2020, «Rusia señaló que los intentos extranjeros de interferir en los asuntos internos del país eran inaceptables y podrían aumentar aún más las tensiones».

Lukashenko anunció una semana después de las elecciones que las fuerzas de la OTAN estaban «a las puertas» y amenazaban al país (lo que fue negado por el organismo), lo que provocó que el presidente Putin se ofreciera a enviar ayuda militar.​ Oficialmente el Kremlin no envío ayuda militar, pero se cree que colaboró con la represión sobre las protestas, ya que, supuestamente, sabía que había elemento extranjeros promoviendo e intentando escalar las protestas.

Imágenes de las tropas rusas desplegadas a Kazajistán para controlar las protestas de 2022.

Kazajistán 2022, el supuesto intento más reciente

A partir del 1 de enero de 2022 comienzan las protestas en Kazajistán. Rápido se extienden por las principales ciudades. Ante el avance de las protestas y la pérdida de legitimidad el presidente kazajo, Kasim Yomart Tokarev, dio la orden de «disparar a matar a los terroristas» y no dudó en calificar la situación como «intento de golpe de estado por terroristas extranjeros». Debemos tener en cuenta que Kazajistán sigue formando parte de la órbita rusa mediante la Unión Eurasiática y la Organización del tratado de seguridad colectiva(CSTO). 

La Unión Euroasiática es una organización económica puesta en marcha por Rusia para relacionarse económicamente con las ex repúblicas socialistas soviéticas. Forman parte de ella: Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kirguistán y Kazajistán. La CSTO es una organización político-militar con las mismas intenciones que la Unión Euroasiática pero desde el plano bélico. Forman parte de ella los mismos países de la Unión Euroasiática más Tayikistán.

En las protestas de 2021, Rusia intervino para ayudar a su aliado bielorruso, lo mismo que ha hecho con su aliado kazajo. Rusia, a través de la CSTO, envió 2500 soldados a Kazajistán para apoyar al gobierno. Tras la intervención del Kremlin, las protestas desaparecieron. Putin sabe que si permite prosperar esas revueltas, en estos momentos ,pueden provocar el desmoronamiento de los regímenes afines.

1 comentario en «Rusia, Bielorrusia, Kazajistán o Transnistria se blindan ante las revoluciones de color, la guerra híbrida que EEUU intenta retomar para obligar a Moscú a salir de Ucrania»

  1. Qué casualidad con lo de Armenia, buen trabajo. Lo leí cuando lo publicasteis y ayer os vi en el twitter lo de Armenia. Vaya máster me estáis dando en geopolítica.

    Responder

Deja un comentario